Entonces volvió a ocurrir, la sigilosa tormenta que creía que no volvería a la montaña, ahí estaba apoderándose de todos otra vez. Su cabello se unía a ella, deseando liberarse de su cabeza y ser libre como el viento. De repente se sentía culpable otra vez, como si sus poderes temperamentales hubieran ocasionado la tormenta de nieve que ahora azotaba el pueblo. Siempre había creído que podría protegerlo de derrumbes, creando una barrera de cristal que se interpusiera entre ella y el resto del mundo, siendo de tal magnitud que lograba rodearlo por completo y protegerlo. No obstante, estaba equivocado si creía que eso sería suficiente para salvarlo del peligro, porque nada podría res-guardarlo por mucho tiempo, ya que nada era para siempre…todo se vendría abajo cuando menos lo esperaba.
Entonces volvió a ocurrir, la sigilosa tormenta que creía que no volvería a la montaña, ahí estaba apoderándose de todos otra vez. Su cabello se unía a ella, deseando liberarse de su cabeza y ser libre como el viento. De repente se sentía culpable otra vez, como si sus poderes temperamentales hubieran ocasionado la tormenta de nieve que ahora azotaba el pueblo. Siempre había creído que podría protegerlo de derrumbes, creando una barrera de cristal que se interpusiera entre ella y el resto del mundo, siendo de tal magnitud que lograba rodearlo por completo y protegerlo. No obstante, estaba equivocado si creía que eso sería suficiente para salvarlo del peligro, porque nada podría res-guardarlo por mucho tiempo, ya que nada era para siempre…todo se vendría abajo cuando menos lo esperaba.
Y así ocurrió, una mañana inesperada, el cristal comenzó a trisarse, debido a que un grupo de personas de un país vecino decidió lanzar objetos al él, con el objetivo de descubrir que había en su interior. En consecuencia de esto, el cristal se debilitó, permitiendo que las personas se unieran para destruirlo, burlándose del dueño de aquel lugar por haber creado una fortaleza que podía ser destruida fácilmente.
Sin verlo venir, lo consiguieron una mañana...provocando que la gente que había en su interior se viera desprotegida y sintiera temor de lo que había afuera. Muchos de ellos se separaron, ya fuera por curiosidad de investigar qué había allá fuera, mientras que otros permanecieron asustados, escuchando como los demás se burlaban de ellos.
A medida que pasaban los meses, el pueblo comenzaba a acostumbrarse al nuevo mundo en el que se encontraba, donde podía vivir con otros aldeanos, que podían hacerlos felices o podían destruirlo por completo. Dependía de ellos ver qué ocurría primero.
Abrumado por lo sucedido, el alcalde creó una nueva fortaleza más fuerte que la anterior, la cual les permitiría protegerse del exterior y dejaría de provocar sufrimientos en las familias, por lo que decidió construirlo mientras todos dormían.
Si bien la fortaleza logró protegerlos de algunas cosas, no podía hacer su trabajo del todo. Confuso intentó descubrir a qué se debían dichas fallas, pero no encontró nada que le fuera de utilidad y suspiró atormentado ¿Qué había hecho mal? ¿Por qué la gente salía lastimada de igual manera si había una fortaleza que lo impedía? Entonces se detuvo al encontrar la respuesta frente a sus propios ojos. Eran seres humanos, era normal que les afectaran cosas, por mucho que decidieran impedirlo y lucharan por ser fuertes en muchos ámbitos, no podían detener sus sentimientos.
Por mucho tiempo creía que hacía todo eso por su pueblo, cuando en verdad lo hacía por si mismo…por impedir que alguien lo destruyera, ya que alguna vez lo habían hecho y no quería volver a sentirlo. Por eso creaba barreras que impidieran dañarlo, atacando a cualquier persona que lo hiciera sentirse vulnerable, humillado, inútil y rechazado. En pocas palabras, se defendía de todo aquel que lo contradecía, porque cada vez que alguien lo hacía lograba denigrarlo, (o al menos así se sentía como un ser inferior no por ante los demás, sino hacia sí mismo) prefería encerrarse en una fortaleza una y otra vez que tener que lidiar con esos sentimientos. Pero no podía hacer nada sobre ello.
Sabía que debía haber un equilibrio entre lo bueno y lo malo, pero precisamente ahora se encontraba en medio de una tormenta de nieve que no podía detener. Solo por sentirse culpable por haber lastimado a alguien por tratar de defenderse de sí mismo…Pero no siempre lo hacía de manera consciente, a veces una fuerza que vivía en su interior se apoderaba de sus sentidos y lo obligaba a defenderse de tales ataques.En cambio, su parte consciente prefería hacer feliz a las personas diciéndole lo que querían oír que luchar por defenderse, lo que provocaba que sus sentimientos fueran de mal en peor.
Ahí estaba contemplando por la ventana de su habitación como la nieve caía del cielo, apoderándose de todo, no sólo de su pueblo, sino también de él…volviendo su corazón frío como un cubo de hielo ¿En qué momento se había vuelto así? Sentía que se desconocía, como si de repente dejara de ser la amable persona que todos creían que era, para volverse un monstruo del que todos preferían permanecer alejados o se asustaban por su presencia. Sabía qué dependía de él mismo decidir quién quería ser, pero sus temores lo superaban y prefería quedarse encerrado que tener que hacerlo.
...................................................
Análisis cuento:
Esta historia habla de dos cosas que no sé si pueden notar, por un lado nos habla del miedo que nos atormenta cada día de ser destruidos, provocado por nuestras vivencias anteriores creamos inseguridad y preferimos permanecer en un bunker por así decirse, en una barrera que nos impida salir lastimados. En base a esto, escribí esta historia sobre un hombre que temía tanto salir lastimado que se encerró en su propio mundo y se apartó de los demás, creyendo que así podría encontrar la felicidad, pero en verdad se estaba perdiendo de mucho por vivir encerrado en una realidad distinta a la suya. Esto suele ocurrir cuando deseamos hacer algo en la vida cotidiana, pero entonces nos frenamos por miedo a las consecuencias. Ejemplo, cuando alguien desea bailar en una fiesta, pero teme que los demás se burlen de ella, prefiere no hacerlo y se reprime. Ésto mismo quiero reflejar en esta historia, no podemos depender de nuestras inseguridades, casi como si fuéramos esclavos de ellas, tenemos que saber enfrentar nuestros miedos y atrevernos a ser libres. Ya que la barrera que hacemos no siempre podrá protegernos, algún día se destruirá como cualquier otra y no por eso debemos perder el control.
En el inicio de la historia hay un pequeño fragmento compuesto por un párrafo, esa pequeña historia está relacionada con la anterior, pero no de la misma manera. Ahí vemos que hay una chica sufriendo que se siente culpable. Bueno en relación a eso, el comienzo es una metáfora de como está nuestro estado anímico cuando pasamos por una decepción o tristeza profunda. Pero después, habla de un pueblo que no pudo proteger, ésto hace hincapié al cuento en sí. Sin embargo, este pueblo es nuestro corazón, nuestra mente, nosotros mismos si quieren ser más específicos. Esto quiere decir que nos hemos fallado a nosotros mismos por no mantener resistencia y lograr que las personas son hagan daño. Pero todos sabemos que somos seres humanos, por ende jamás podremos escapar del sufrimiento o el dolor que nos puede provocar la vida. Por lo mismo, es que para ser feliz hay que atreverse a cruzar el puente, dejar atrás el búnker y vivir simplemente.
Hola
ResponderBorrarMe pareció muy interesante, ciertamente las personas se crean complejos basándose en sus propios miedos e inseguridades, logrando de ésta forma alejarse de los demás, reprimirse y no hacer las cosas de las que gusta o gustaría hacer, por ende sólo consiguen frustración y dolor.
Considero que es un tema interesante para analizar y me gustó tu forma de plantearlo con ése pequeño cuento, además me gustó mucho el nombre :)
Saludos!
Luci-PCR