sábado, 6 de junio de 2015

La última despedida



“La última despedida” 

Noté por el rabillo de mis ojos como me observaba con una sonrisa. “¿Ya te vas?” Me atreví a preguntarle sin rodeos, se encogió de hombros como si tuviera la menor idea. Eso espero, pensé. Ya era hora que se marchara, hace muchos años que debía haberlo hecho, pero permanecía en el mismo lugar. “¿Eso quieres?” me preguntó, entonces asentí sin decir nada. Sólo decidí ubicarme a un lado de él en silencio, para recorrer un túnel largo que proyectaba imágenes de recuerdos de nuestro primer encuentro, allí podía ver la pequeña niña que alguna vez había sido, la que se conformaba con míseras miradas, se sentía atraída por él, se emocionaba cuando descubría algo nuevo y lo escribía. En cambio él, siempre se mostraba indiferente. Una parte de él se había marchado hace tiempo, no recuerdo con exactitud cuando ocurrió, pero he podido sentir hace un tiempo que él real ya no está. Sólo quedaba aquel que camina a mi lado en esos momentos, decidido a marcharse por fin. Debo admitir que jamás creí que sería capaz de dejar ir, porque me había acostumbrado a verlo cada noche en sus sueños y ocupar gran parte de mis pensamientos cada día. Esa persona que había construido a partir de las cosas que descubría de él, las ideas que tenía, los sentimientos que se desprendían de mi a través de los años, lo que idealizaba...su parte disociada. Ahora me separaría de él por siempre.

Sospechaba de su partida, aquella semana que él desapareció por completo de mis sueños. Fue extraño, pero a la vez sabía que ocurriría tarde o temprano. Sin embargo, hace tan sólo hace unos días, volvió a uno de ellos, pero apenas podía distinguirlo porque lo veía a la distancia, como si estuviera tan lejos que ni mis propios lentes me permitían verlo. Me esforcé por hacerlo, no pude lograrlo, hasta que terminó desapareciendo de mi campo visual sin poder evitarlo. 

Siempre había querido que se marchara, incluso lo odiaba cuando entraban otras personas en mi vida y él seguía ahí inquietándome en todo momento sin saber porqué. No obstante, ahora finalmente puedo sentir que estoy lista para dejarlo ir de mis sueños y pensamientos.  O al menos eso siento en estos momentos.

—Creo que es el fin, después de todo. —Susurró

—Así es, algún día tenía que pasar supongo.

—Sí.

—A pesar de todo, no me arrepiento de todo lo que sentí. Me volví partidaria de qué por algo pasan las cosas. Y creo que por algo te conocí, no tanto como quería hacerlo. Pero al menos…sí un poco.

—Nunca es tarde.

—Eso dicen, pero pienso que en este caso es demasiado tarde para hacer algo. No puedo forzar al real, ya sabes a qué me refiero. Ni puedo seguir alimentando ilusiones, pensando en la posibilidad de que aún no es tarde con el tú idealizado. Pero aún así, gracias por todo.

— Entiendo, pero yo no hice nada.

—Lo sé, pero aprendí mucho de esto.

—Bueno, es hora de irme.

—Sí, es verdad. —Suspiró, dirigiéndolo a la puerta

— ¿Debería decir hasta pronto?

—No, prefiero pensar que esta será la última despedida que tendremos. Así que solo diré, adiós.

—Ya veo, está bien. Adiós—Sonrió por última vez.



Lo vi salir por la puerta, su silueta se volvió un espejismo que se mezcló con la oscuridad del ambiente hasta volverse niebla y desaparecer de una vez por todas de mi vida. Mis manos se atrevieron a recorrer la manilla de la puerta para cerrarla tras de mí, no sabía por qué me sentía así, una mezcla entre un gran alivio y una tristeza absoluta. Pero entonces, dejé de lado las lágrimas para poder sonreír otra vez, tenía que suceder tarde o temprano, dejar ir a mi primer amor, pero no sería el último. Ya que, aún tengo deseos de enamorarme otra vez, pero ésta vez quiero que sea distinto. 




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comenta que te pareció! :)