viernes, 5 de diciembre de 2014

Enamorada de un extraño



Querido Desconocido:

Te escribo esta carta, sabiendo que jamás la leerás, porque sé que no seré capaz de enviarla. Pero pienso hacerlo como una forma para poder expresar todo aquello que he reprimido en los últimos años, pero no me he obligado a callar. 


Puede que no logres entender ni una palabra de lo que te mencionaré ahora, porque no son cosas simples de oír, lo que siento por ti es tan extraño y desconocido, que a veces ni yo puedo comprenderlo.

Recuerdo la primera vez que te vi, recorría los alrededores del jardín de la escuela, cuando apareciste en medio de la neblina, sonreías con unos chicos, hablando sobre el ambiente. Entonces no sé si fue a causa del frío que me atormentaba, pero sentí como me paralizaba y entonces de pronto las risas de ciertos chicos se volvieron susurros insignificantes que no podía oír con facilidad en comparación de los fuertes latidos que emitía mi corazón cuando te veía. Por un momento olvidé que existía el mundo, para encontrarme sola contigo en medio de la nada...era como si flotara entre las nubes, llegando a tocar el cielo.
No sabía lo que significaba esa mísera atracción que iba aumentando cada vez que te veía, porque no se parecía a nada que hubiera sentido antes. Hasta que un día, me hablaste y descubrí que todo lo que había vivido en el pasado no había significado nada en verdad, porque esto era más fuerte que todas esas experiencias…Era amor de verdad.


Creí ingenuamente que en ese entonces esa conversación no sería la última, pero me equivoqué, porque hasta ahora son contadas las veces que lo hemos hecho.






Sabes, no hubo momento en que no pensara en hablarte, es mas lo pensaba cada día y me animaba a mi misma para hacerlo, pero cuando te veía me sentía incapaz, sentía tanto nerviosismo que no podía.


Envidió la facilidad que tienes para ocultar tus sentimientos a través de una sonrisa, además de ser capaz de oír críticas sobre ti mismo y burlarte de ellas, me gustaría ser así, realmente admiro esas facetas tuyas.

Intenté olvidarte, porque sabía que lo que sentía por ti era imposible de alcanzar. Pero no logré hacerlo ¿Alguna vez te has enamorado tanto de alguien que sientes que jamás podrás olvidar? Bueno, eso siento que me sucedió contigo. Sabía que no me querías, pero tus miradas me confundían a diario, quizás para ti eran insignificantes, pero para mí lo eran todo. Porque cuando te miro, siento como si viviéramos en dimensiones paralelas, que son separadas por una barrera de cristal, siendo incapaces de dialogar entre ellas por la lejanía que tienen. Pero cuando nuestras miradas se unen, siento que la barrera desaparece y nos encontramos en el mismo lugar.

Sé que algún día como toda persona, encontrarás a alguien que esté a tu lado, que espero que en verdad te haga feliz y no te lastime, porque temo que si lo haces, te cerrarás una vez más, siendo incapaz de confiar en alguien más. Quiero que seas feliz, aun si es junto a otra persona, porque me he dado cuenta que no puedo seguir esperando algo que jamás sucederá, porque no importa cuánto luches, ni cuánto le demuestres a una persona que la amas, sí ella jamás será capaz de corresponder tus sentimientos, ya que simplemente no te quiere.

Aunque suene lejano algún día te olvidaré, al menos una parte de mi lo hará. Porque la otra, es consciente que eres una parte de su vida que siempre recordará, relacionado con su primer amor, por quien cometió grandes locuras y amó más que a nadie en su vida.

No estoy esperando que lo entiendas, ni que me entregues una respuesta por esto, sólo desearía que lo leyeras y por un momento olvidarás que soy alguien que sólo conoces a la distancia. Quisiera fantasear que por lo menos esta vez estás leyendo cada palabra que te menciono y olvidar que esta carta en verdad no llegará a tus manos. Pero sé que no es así, porque aunque la he escrito pensando en que la leerías, no la enviaré y se convertirá en sólo un simple trozo de papel envuelto en sentimientos que no serán respondidos por nadie.


                                                                                                                                Una desconocida.





jueves, 4 de diciembre de 2014

Cazadores de sombras "Ángel mecánico" (Cassandra Clare)

Debo confesar que en un principio no le tenía fe a este libro, por eso supongo que dicen que no se debe juzgar un libro por su portada. Más bien fue debido a un prejuicio que tengo sobre los libros, debo investigarlos bien  antes de ver si estoy interesada o no en ellos. Por lo mismo, cuando me lo prestó una compañera de Universidad, creí que no sería de mi interés. Además que como me encontraba en periodo de exámenes en ese tiempo, no pude dedicarle el tiempo que merecía para poder darle una oportunidad y entenderlo.

 Sin embargo, después de unas semanas me atreví a leerlo, recuerdo que fue después de una prueba, como quería distraerme pensé en leerlo de camino a casa. Una vez que comencé, no fui capaz de detenerme, no entendía como en tan sólo dos viajes en micro (O medio de transporte)  logró cautivarme de tal manera que no podía detenerme. 

Recuerdo que llegué a la página 400 en tan sólo unos días, considerando que la ultima vez que fui consciente que lo leía, había visto que iba alrededor de la cien. Estaba tan interesante la trama que fue inevitable amanecerse por él, porque valía realmente la pena hacerlo. 

Es de esos libros adictivos que no puedes dejar de leer y que necesitas avanzar más y más hasta que logres quedar satisfecha. Pero nunca es suficiente, no podía parar. 

En fin, puedo decir que me fascino la historia, no he visto la película aún, pero me gustó el libro, espero que la película no mate los personajes como siempre suele hacerlo. Es un libro apasionante que sin ser una fans de Cassandra Clare ni mucho menos de la tan reconocida Saga cazadores de sombra, logró atraparme por completo. Si se preguntan si he leído los primeros libros que escribió la escritora, les responderé que no lo he hecho, ya que mi compañera me comentó que podía comenzar con esta mini saga que consta de tres libros: 1) Ángel mecánico, 2) Príncipe mecánico, 3) Princesa mecánica. Me mencionó que podía leerlo en este orden, considerando que esta saga es el origen de todo. 

Esto puedo comentar con respecto al primero de esta historia "Ángel mecánico", después escribiré uno de los otros dos, que por cierto voy en el último de esa mini saga, titulado "Princesa mecánica". Creo que me enamoré de Will Herondale, es un chico realmente cautivador que tiene un pasado misterioso que fundamenta su actitud frente a Tessa Gray (Protagonista de la historia). 



martes, 2 de diciembre de 2014

Las ventajas de ser invisible (Stephen chbosky)

¿Conocen este libro? ¿O han visto la película? En mi caso, sólo leí el libro, ya que algunas veces prefiero leer la historia primero y después ver la película, dado que de ese modo puedo realizar una crítica más profunda, viendo las dos partes de la misma historia a través de una buena comparación. No obstante, según he leído en algunos foros y he oído de algunas personas, la película y este libro son similares en muchos ámbitos. 

En base al libro, siento que Charlie (El protagonista) es el tipo de persona que piensa mucho las cosas y lo cuestiona todo, muchos dicen que pensar demasiado es malo, porque hay menos acción, lo que puede ser cierto.  No obstante, creo que pensar demasiado te ayuda a ver el mundo de otro manera, siendo más comprensivo con las personas, reflexionando más y valorando más la vida en todo lo relacionado con ella. Me siento identificada con Charlie de alguna manera, ya que pienso demasiado las cosas, lo que tiene sus ventajas y desventajas. Pero gracias a los grandes pensadores, nacen los mejores escritores ¿no? Porque gracias a nuestros pensamientos, somos capaces de crear. Puede sonar loco, pero cuando pienso suelo olvidar donde me encuentro y mi mente me obliga a escribir todo lo relacionado con ello. Escribiendo soy una persona muy distinta a la que soy a diario, porque es como si una voz interna me pidiera a gritos que escribiera para ella y transcribiera todo lo que me está manifestando, para que de ese modos las ideas que surgen de ella cobren vida y sean tomadas en cuenta.
Volviendo al tema central del libro ¿A cuántos nos ha pasado que somos invisibles alado de otras personas más seguras de sí mismas? Eso no sólo ocurre en países grandes como Estados Unidos, también ocurre tanto aquí en Chile como en cientos de países. Siempre va a hablar alguien que se sienta superior a los demás, ya sea por ser popular en lo social, como en el físico o en calificaciones. Y siempre va a existir un ser inferior que no se sienta bien consigo mismo. Por esto mismo, hay personas que tienen bajo autoestima, por no ser lo que realmente desean ser, siendo inseguros y negativos con sus vidas. Llega un momento que deben decidir por sí mismos si prefieren seguir llevando la vida que llevan en la oscuridad, siendo invisibles, o si desean hacerse notar. Es precisamente lo que hizo Charlie, quien se dejó llevar por su voz interior y cambió su vida. La película, según lo que he notado en los trailer, muestra como este chico comenzó a vivir la adolescencia experimentando cosas nuevas, como ir a fiestas, drogarse e incluso enamorarse. No estoy diciendo que haya que drogarse para vivir la vida como nosotros queremos, más bien deberíamos vivirla como realmente deseemos hacerlo, siendo nosotros mismos. Charlie a pesar de todo, se mostró a sus amigos como la persona que realmente era y lo valoraron de ese modo. Que es precisamente lo que todos deberíamos hacer, en lugar de dejarnos llevar por el concepto de socialización y influencia social, creyendo que para poder entrar en un grupo determinamos, debemos adaptarnos a ellos. 

Otra de las cosas que me llamó la atención del libro, fue cuando Charlie salió una noche con sus amigos en auto y dijo la frase "En ese momento sentí que eramos infinitos" ¿Qué es lo infinito? ¿Alguna vez lo han sentido?  Si bien lo infinito no existe, ya que todo tiene un final, podríamos pensarse algo así como "Soy infinito cuando estoy con mis amigos". No sé si a algunos les ha pasado antes que están disfrutando el día de verdad, sienten como si el tiempo se detuviera con todo a su alrededor y llegan a ser infinitos. Como que ya no les importa qué es lo que pasará dentro de unas horas, mañana o incluso en unos años, sólo les interesa el presente. Sentirse infinito para mí es eso, un momento de placer intenso en que el tiempo se detiene y olvidas el origen de tu existencia, dejas de pensar por una vez y te concentras en ese momento de felicidad extrema.  

lunes, 1 de diciembre de 2014

Tú...mi mundo paralelo

Con el tiempo, uno aprende que existen distintos amores en nuestra vida, están aquellos que fueron nuestros amigos y encontraron un buen lugar a nuestro lado, hay otros que sólo fueron compañeros de clase o gente que apenas conocemos. Sean quienes sean, la gran mayoría preferirá hablar de aquellas historias que vale la pena mencionar, de grandes hazañas y luchas que tuvieron un buen final, en lugar de hablar de aquellas historias que no terminaron como querían...donde amaron más que a nada, pero que sólo consiguieron que les rompieran el corazón.
Por ello, podría decirse que yo seré una valiente de esa pequeña minoría que no quiere ser contada.

Todo comenzó cuando cursaba mi penúltimo año de básica, era el primer día de clases y como todo primer día, me sentía completamente nerviosa sin deseos de entrar. No por el hecho de conocer a nuevas personas, sino porque odiaba las presentaciones, cada año los profesores obligaban a los alumnos a pararse adelante y decir sus nombres, aún si no fueran nuevos.
Caminé por los pasillos del colegio asustada, mi corazón latía tan fuerte que parecía querer huir de mí y salvarse de esa presión. Tomé aire e intenté tranquilizarme, pensando en otro tipo de cosas, entonces un leve recuerdo de alguien que se había marchado recorrió mi mente, fue cuando mi cabeza dejó de pensar en el primer día y se concentró en ese momento que no quería volver a vivir. Me detuve frente a la puerta y me juré a mi misma que no volvería a enamorarme, al menos así lo llamaba a mis cortos doce años “Amor”, pero en realidad no sabía lo que era hasta ese momento.
Giré la manilla e ingresé al salón con determinación con el propósito de ignorar a todos mis  compañeros y dirigirme a mi asiento. Pero entonces, me detuve perpleja ante la presencia de un chico nuevo que se encontraba envuelto entre una multitud,  no era extraño ver a nuevos estudiantes cada año, no obstante había algo en él que había hecho que mi corazón palpitara como nunca antes. Por un momento, el tiempo se detuvo entre nosotros, haciendo inaudible todos los bullicios del salón, logrando que me olvidara de mi propia existencia, no sabía quien era ni donde me encontraba, sólo podía escuchar mi corazón que iba en crescendo de manera acuciante.
Escuché a lo lejos que alguien me llamaba, al voltear localicé a una compañera que me sonreía, gracias a ella pude liberarme de ese estado en el que me encontraba para salir de allí. 

Con el paso de los días, esa mísera atracción por aquel desconocido iba creciendo, y no entendía el motivo ¿Qué era lo que tenía que lo diferenciaba del resto? Además cómo podría saberlo, si apenas lo conocía. Entonces un día me habló y descubrí que mi juramento había sido en vano, aquellas palabras que había mencionado antes de entrar a clases ya no tenían sentido alguno para mí. Me habló por un motivo sin importancia, completamente irracional de mencionar ahora. Aun así, ese pequeño intercambio de palabras y miradas, me ayudó a darme cuenta que en verdad me gustaba.  
En ese entonces, ingenuamente creí que aquella conversación no sería la primera ni la última que tendríamos, pero me equivoqué, porque jamás volvimos a hacerlo.
Era la primera vez que vivía un amor de ese tipo, querer a alguien que tan sólo observaba a la distancia y ni siquiera me hablaba, era como un amor de novela. Intenté acabar con esa barrera siempre, años tras año, pero nunca dio resultado alguno.
El primer año, me sentía como esas chicas de secundaria que nadie tomaba en cuenta, como si fuéramos dos seres de dos planetas completamente paralelos uno del otro. Además de sentir que me despreciaba, provocaba que mi inseguridad fuera en aumento. Lamentablemente era tan obvia en cuanto a mis sentimientos que muchos se percataban de ellos, incluso él.
Pero, el último año de enseñanza básica, pasaron cosas que no pensé que sucederían, dejó de ignorar mi presencia y comenzó a tomarme en cuenta con miradas que podrían ser insignificantes para muchos, pero para mí lo eran todo, era como si dejara de pertenecer a un mundo paralelo al suyo y por primera vez estuviéramos en el mismo.

Tenía ciertos defectos que me impedían desenvolverme bien con los demás, entre ellos estaba mi timidez que aunque intentaba controlarla, con él presente no era posible. No sé cómo, pero él tenía un misterioso poder de hacer temblar mi mundo y conseguía desaparecer a todos los integrantes de él.

Lo admiraba porque era todo lo contrario a mí, nunca se enfadaba ni mucho menos lloraba, aceptaba críticas y si lo molestaban, se reía de sus defectos. Su sonrisa parecía estar siempre en su rostro, pudiendo ocultar todo tras de ella. En cambio yo, me deprimía fácilmente por mis defectos y era demasiado trasparente en cuanto a lo que me sucedía.

Muchas chicas me decían que me rindiera, pero no podía, por más que intentaba olvidarle, no lo lograba, aun considerando que no éramos nada más que simple compañeros, me resultaba imposible.
Intentaba estar un día completo sin mirarlo, ignorando completamente sus miradas, pero tarde o temprano me encontraba con sus ojos de nuevo, siendo sometida a sentir lo mismo otra vez. Era como si a través de dichas miradas habláramos por un momento, en un idioma desconocido que nadie podía entender. Jamás pude comprenderlo, la forma en cómo nos mirábamos me confundía totalmente, parecía querer decir algo más, pero al mismo demostraba todo lo contrario. Por lo mismo, siempre que lo veía sentía cierta curiosidad ante lo que pensaba de mí, tenía tantos deseos de aprender a leer las mentes y entonces comprender que era lo que sentía en verdad, pero no podía. A diferencia de mi, él era un libro cerrado o a veces un libro muy difícil de interpretar.

Como era nuestro último año de Enseñanza Básica y muchos se cambiarían de colegio, comenzamos a juntar dinero para nuestra gala. Realizamos diversas completadas, para poder garantizarnos que tendríamos una buena despedida de todas. Algunos apoderados ofrecían sus hogares para hacerlo, entre ellos mi madre, quien sin mi consentimiento ofreció la casa para hacer una de las tantas reuniones. Por ello, tuve que acostumbrarme a la idea de que todos mis compañeros iban a asistir, claro todos, menos él por supuesto, dado que nunca participaba en esas cosas, por más extraño que pareciera.
La tarde avanzó fugazmente, haciendo que el manto de oscuridad se extendiera sobre el cielo, anunciando que llegaba la noche. Hacía frío, pero como estaba tan acalorada y cansada por hacer tantas cosas, necesitaba tomar aire fresco. Por lo mismo, salí con mis amigas hacía el exterior. Nos pusimos a charlar sobre el buen ambiente que había, cuando de repente me dijeron que mirara atrás, al hacerlo mi corazón comenzó a latir desesperadamente, era él...se estaba acercando en medio de la oscuridad y sonreí inconscientemente. Nos miramos y fue suficiente para mí, aún si el silencio seguía siendo el mismo de siempre, me sentía realmente feliz.
Finalmente llegó el día tan esperado...nuestra gala. Aquella noche fue inolvidable para muchos, no sólo por los trajes hermosos que usábamos, sino porque todo fue tan perfecto que sentí un gran vacío cuando todo terminó. Como nunca en muchos años, me atreví a bailar, dejando el miedo al ridículo de lado. Baile con mis amigas en un círculo, música que jamás pensé que bailaría, porque no era de mi gusto, hasta ahora la detesto, pero en un momento así dejé de lado todo y me atreví a hacerlo. Lo vi a lo lejos haciendo lo mismo que yo, pero con otras personas, era tan bueno, incluso en eso lo era. Por un momento sentí tristeza, porque ni siquiera en un momento como ese, en nuestro último año de básica podía tenerlo cerca como los demás, ni siquiera hablarle, sólo podía mirarlo en silencio como siempre lo hacía. Lo vi riendo con alguno de sus amigos y sonreí, envidiando a cada uno de ellos por poder hacer lo que yo no podía, pero más que envidia por ellos, me sentía feliz porque él lo estaba.
Intenté desviar mi mirada de aquella escena, para concentrarme en mis amigos que sonreían, muy pronto nos separaríamos, cada uno se marcharía a su destino y quizás perderíamos el contacto. Por ello, no tenía tiempo para preocuparme por mis frustraciones de no poder hablarle, debía aprovechar ese momento más que nunca, junto a ellos.

Tras haber presenciado aquella escena, inesperadamente alguien lo llamó para que bailara conmigo, estaba tan nerviosa, mi corazón latía a mil por hora, no por el hecho de que lo hubieran llamado, sino porque les había accedido a hacerlo. No sabía que hacer, temía hacer el ridículo y arruinarlo todo. Él era tan bueno en ese tipo de cosas, en cambio yo, recién estaba aprendiendo y no lo hacía nada bien. Nos pusimos frente a frente, no era capaz de mirarlo a los ojos, estaba realmente nerviosa, tanto que no podía disimularlo. Tomé aire e intente hablarle, pero debido a que algunos compañeros nos empujaron, terminó marchándose de dicho lugar. Pero no me dolió que lo hiciera, más bien se lo agradecí en silencio, porque sentía que me iba a desmayar.

Quince minutos después, todo estaba más tranquilo, apareció nuevamente frente a mí. Suspiré, esta vez no huiría, no otra vez, si él estaba haciendo su mayor esfuerzo por volver, aun después de lo que había sucedido, no debía hacer las cosas más difíciles para ambos. Miré a mis amigas y me dieron su apoyo a la distancia, no podía fallarles. Lo miré e intenté hacer lo que me habían enseñado, pero había tanto silencio en aquel momento, que me sentí incomoda, completamente insegura de si lo estaba haciendo bien. Tomé aire y lo miré, no quería obligarlo a hacer algo que no quería. Inesperadamente le hablé, sin saber cómo, logré preguntarle aquello que me inquietaba.

-Y-Yo no sé bailar muy bien, más bien acabo de aprender a hacerlo...-Susurré, aferrando mis manos a mi vestido para que no se percatara de que estaba temblando-Por lo mismo, quiero saber si ¿Te estorbo?-

-Tú no me estorbas-

Al decir dichas palabras, incrédula pensé que me estaba mintiendo, pero después me di cuenta que hablaba en serio. Bailamos alrededor de diez temas, lo cual me sorprendió, porque pensé que sólo sería uno y se marcharía, más considerando que bailábamos como si hubiera sido un tema lento a diferencia de lo que era realmente. Fue la media hora más feliz de mi vida y a la vez, la más corta, por mucho que desee que el tiempo se detuviera en esos minutos, no pude hacer nada. Sólo logré hacer desaparecer a las personas como siempre, y olvide donde nos encontrábamos. Llegué a creer incluso que me encontraba en otros de mis sueños y temía despertar.

Al separamos, me quede conversando con un profesor acerca de la fiesta, él me hablaba de diversas cosas que le habían llamado la atención, pero aun si lo estaba escuchando, otra parte de mi seguía en la luna, repitiendo una y otra vez la escena que había vivido hace apenas unos segundos. Iba a volver con mis amigas, cuando de repente, sentí que alguien me observaba, al mirar hacia atrás lo vi y sólo me atreví a sostener su mirada por unos minutos. Dicho acto inquietó aun más mi corazón.
No recuerdo que horas eran exactamente cuando todo acabó, pero recuerdo que no quería marcharme. Me despedí de todos, incluso de él, era la primera vez que lo hacía y me sentía extraña. Aquella noche, me dormí de inmediato como nunca y soñé con todo que había ocurrido.
La graduación fue emotiva, pero no hubieron llantos ni lamentos, solo sonrisas. Recuerdo perfectamente cuando nos reunimos por última vez todos en una sala de niños. Más que tristeza, sentía nostalgia al recordar como había sucedido todo. Aquel curso que en un momento había sido como cualquier otro, en un momento cambió totalmente para mí y se volvió en el mejor que había tenido en mi vida.

Al final del día, me despedí de todos y me marché, para celebrar con mi familia. Entonces me enteré por alguien que él no se marcharía, estaríamos en el mismo colegio una vez más y eso me hacía muy feliz.

Al año siguiente, entré a primer año de enseñanza media. Recuerdo que el primer día estaba nerviosa, no por el mismo motivo que antes, sino porque temía que mis amigos no siguieran allí y me hubieran mentido. Me detuve frente a la puerta del establecimiento y comencé a buscarlos en medio de la multitud, no tenía deseos de entrar sola, ni mucho menos en un primer día de Enseñanza media. Por lo mismo, seguí buscando con la mirada, viendo si al menos encontraba a alguien conocido entre toda esa masa de gente para poder entrar, pero entonces, sin saber cómo, vi esa persona…sentí que nuevamente el mundo estorbaba y el tiempo se detenía.
Sin embargo, dicho momento duró sólo unos mili segundos porque él avanzó con unos compañeros y logré percibir a mis amigos acercándose.

Aquel año, sentí como si todos mis avances de años anteriores se habían vuelto insignificantes, como si nunca hubiera sucedido nada relevante entre nosotros como haber bailado juntos o haberme atrevido a hablarle un poco más. Era como si nuevamente me encontraba en el punto de partida y debía volver a aceptar que no éramos más que simples compañeros de curso…cuando me miraba, sentía que por lo menos no se había perdido eso, nuestras miradas seguían allí aun, por lo menos algo tan mísero como eso me hacía sentir que por lo menos existía y no era una completa extraña.
Como había hecho una promesa años anteriores de que algún día me atrevería a decirle todo lo que sentía realmente, sabiendo que lo sabía de otros, debía hacerlo. 

Por ello, un día me decidí a hacerlo, pero como no tenía el valor de hacerlo sola, mis amigos como siempre intentaron ayudarme y todo se hizo demasiado difícil para mí. Recuerdo que incluso él me animaba a hacerlo, no el hecho de que le dijera que lo amara, sino que le dijera lo que le tenía que decir. Pero mi corazón latía tan desesperadamente que me sentía incapaz de hacerlo, por más que respiraba profundo e intentaba controlarme, no podía. Entonces pensé en todos, no podía defraudarlos después de que me habían ayudado tanto, además debía cumplir mi promesa, aun si aquello era más complejo que lo vivido en la gala, debía hacerlo. Lo miré un momento e intenté pronunciar aquello que siempre había deseado decir, pero era inútil, me sentía como si me encontrara frente a una interrogación, mi cuerpo temblaba y las palabras no salían. “T-Tú….”Intenté decir, pero parecía que tartamudeaba, “Me gustas…” susurré, mientras desviaba su mirada, “mucho” Agregué. Quería decirle que lo amaba, porque en ese entonces ya no sentía que era una mísera atracción, pero pensaba que si lo hacía sería demasiado para que lo entendiera.

No me rechazó, sólo me dijo que ya estaba enterado de eso. Después de ese día, todos lo que no sabían acerca de lo que sentía, se enteraron por habernos visto y los rumores fueron creciendo. Hubo un momento que hasta los profesores hablaban conmigo para preguntarme si era cierto u otros más bien lo afirmaban, estaba demasiado avergonzada.

Como quería una respuesta, pero él me había dejado igual de confusa que antes, dado que el año iba a terminar, decidí escribirle una carta, porque quizás a través de dicho medio podría expresarle todo aquello que callaba y por una vez podría ser yo misma. Si lo escribía a mano, temía que no comprendiera mi letra, por ello decidí hacerlo a computadora. Me senté frente a la pantalla nerviosa, mi corazón palpitaba y sentía extraños dolores de estomago, respiré profundo y me preparé. Al principio no era capaz de escribir ni una línea bien, porque lo borraba instantáneamente debido a mi inseguridad, pero después de una larga tarde de cuestionamientos logré terminarla. Una amiga la entrego por mí al día siguiente, ya que yo era incapaz de hacerlo. 

En Segundo año de Enseñanza Media, las cosas seguían del mismo modo, sólo que ahora parecía burlarse de lo que sentía y muchos se aprovechaban de eso, haciendo apuestas o pidiéndole a él que me fuera a pedir cosas, porque me ponía tan nerviosa que no podía decirle que no. Pero como seguía con cierta confusión, decidí preguntarle personalmente al respecto. 
En aquel momento, en ese corto lapsus que hablamos, sentí como si hubiéramos dejado de ser nada y por primera vez hablábamos como amigos. Me dijo todo lo que había sentido al leerla, como si por un momento entendiera todo lo que le transmitía, pero por más que hablaba al respecto, parecía que no quería decir la verdad. Por eso tuve que preguntarle sin rodeos “Entonces no es correspondido ¿Verdad?” susurré nerviosa, y él me miraba, siendo incapaz de formular lo que pensaba, parecía que no quería decirlo, suspiré, sabía la respuesta, pero quería oírlo de él y así cerrar el capítulo de una vez por todas. Entonces finalmente lo hizo diciendo “No eres mi tipo”, fue cuando sin pensarlo pronuncié las mismas palabras que él había mencionado al declararme “Ya lo sabía”. Al igual como una película de drama, el viento jugó con mi cabello y sentí como mi corazón se estremecía poco a poco frente a él. Lo sabía hace tiempo, pero no podía fingir sorpresa en aquellos momentos. Justo en ese instante, alguien nos interrumpió y me sentí aliviada, era la oportunidad perfecta para salir de allí, “Eso era todo lo que debía decir, me voy” y salí de dicho lugar con una compañera sin ser capaz de mirarlo. 
Todo el camino fingí que las cosas estaban bien, que no me sentía dañada, al contrario decía que me sentía aliviada, pero en el fondo no era así, sentía claramente como mis labios temblaban y mis ojos también lo hacían, intentando controlar aquello que quería salir . Apenas nos separamos, sentí que ya no podía más, quería llorar...Intenté controlarme, pero entonces como si estuviera lloviendo sentí que algo resbalaba por mis mejillas raudamente, cuando lo sentí en mis labios, sabía a salado, entonces supe de inmediato que no era lluvia, estaba llorando. Me sentía una tonta, era obvio que algo así pasaría, si quería una respuesta y estaba consiente que todo eso ocurría, no debía sentirme así. Al llegar a mi hogar, las horas se hicieron eternas, toda mi familia intentaba subirme el ánimo, pero no podían, por más que quisieran lograrlo, no podían hacer nada realmente. Aquella noche no pude dormir bien, sentía que me dolía de verdad el corazón, como si dichas palabras hubieran logrado romperlo en mil pedazos. Tenía tanto insomnio que me dormí cerca de la 1:00 AM (Lo cuál era tarde para mí en ese tiempo).

Tenía dos opciones, amarlo en secreto como siempre solía hacerlo o rendirme de una vez por todas. Pero fue inútil decidir por alguna de esas opciones, porque ese sentimiento se fue fortaleciendo tanto cada año que fue siendo imposible que se extinguiera, aun si no nos viéramos tan seguido.

En nuestro último año de Enseñanza media, dejé de preocuparme por lo que sentía y abrí mi corazón hacía otra persona que sentía que si me quería como yo lo hacía. Entonces pensé olvidarme de él de una vez por todas, creyendo que de esa forma podría ser feliz con alguien que si me correspondiera. Y lo intenté, fui feliz, no voy a negarlo jamás. Pero a pesar de todo, esa persona seguía en mis pensamientos, incluso en mis sueños, cada noche me atormentaba. 

Inesperadamente un día comenzó a saludarme, estaba tan acostumbrada a que me ignorara que me sorprendió demasiado, atiné a hacer lo mismo, sin comprender nada. Con el paso de los días se fue haciendo rutina por parte de ambos.
Por cosas del destino, nos tocó graduarnos el mismo día, aun considerando que nuestros cursos no estaban relacionados.

Nos encontramos en la entrada del auditorio, nos abrazamos por un leve minuto para decirnos “Felicidades”, fue corto y no fui capaz de decirle mucho “Que te vaya bien en todo” Alcancé a decir y me deseo lo mismo. Al sentir que todos nos invadían, lo miré por última vez como sonreía a la distancia y entonces todos los recuerdos volvieron a mí. No me arrepentía de nada, pero si tenía que hacerlo por algo, era no haberle hablado en un principio.

Aún cuando lo veo, sigue teniendo el mismo don que tenía en ese entonces, de hacer desaparecer todo a mí alrededor, logrando conseguir que mi corazón se inquiete una vez más y salte frenéticamente en mi pecho, como si anhelara huir sin mí. Pareciera que al mirarnos, viajáramos en el tiempo y volviéramos a encontrarnos en el colegio. 

...........................................................................

Escribí esta historia hace un tiempo, espero que sea de su agrado. Es la primera vez que creo un blog, ya que sólo me dedico a escribir en fanfiction (.net). Pero he leído en algunas páginas que para poder hacerse conocer como escritora, hay que crear instancias como estas. 

Saludos!