domingo, 22 de marzo de 2015

Todo está en nosotros

No soy una amante del arte ni nada parecido, pero esta imagen la encontré buscando otra similar, gracias a una exposición que vi en poesía. Esta imagen habla por si sola, hay que sólo saber escucharla. Pienso que dispararse en este caso, no se toma en el sentido literal de hacerlo, sino que como una forma de dejar libre aquello que reprimimos, como liberar nuestros pensamientos. Hay gente como yo que no logra expresar muchas cosas hablando, pero escribiendo es capaz de decirlo todo. Es lo mismo que esto, mi cabeza es muy ruidosa, pero no siempre la escucho ni permito dejar libre todo aquello que guardo, como muchos lo hacen. Creo que esta imagen es eso, un desahogo, una forma de mostrar todo aquello que está ahí, pero nadie puede percibirlo más que nosotros.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Metáfora de las estaciones del año

Siempre he tenido una teoría de las estaciones y los árboles, algunos ya las conocen, otros creerán que es una falacia. Pero pienso que de algún modo se asemejan a las experiencias que hemos tenido. Ya sea cuando alguien muere, terminamos una relación, nos encontramos en etapa de olvido o estamos sintiendo una profunda melancolía.


Vamos al caso de terminar una relación, cada uno sufre de diversas maneras, algunos en un principio reprimen sus emociones, otros en cambio sienten que la vida ya no tiene sentido, mientras otros sólo recuerdan.En relación a esto, se puede realizar una comparación con las estaciones del año propiamente tal. Cuando todo comienza, estamos en pleno otoño...de olvido, ya que nos encontramos en un estado indefinido de una absoluta tristeza, vagando en recuerdos, como si aún no asimiláramos lo que está ocurriendo en nuestras vidas. Lo que teníamos se ha ido y nos sentimos extraños por ese motivo.


Si me situó en la metáfora de que somos como árboles y las hojas son los recuerdos que tenemos, entonces podría decirse que en esta etapa perdimos el sentido de nuestras vidas. Intentamos aferrarnos a las hojas que se sostienen en nuestras ramas, deseando con todas nuestras fuerzas que jamás se marchiten, pero no podemos hacer nada al respecto. Tenemos aliados, gente que quiere ayudarnos a salir de ese estado inseguro, en el caso de la naturaleza un factor predominante en el otoño que impulsa a las hojas ser liberadas es el viento. Quien que nos rodea como árboles y nos abraza para que podamos despertar a la realidad, pero en verdad no nos hace sentir nada. Ya que en un principio nos sentimos incapaces de dejar todo atrás y queremos retener nuestros momentos a toda costa.



Tardamos meses en reaccionar, pero no somos capaces de retener todas nuestras hojas, ya que independientemente de nosotros siguen cayendo. La tristeza que se apodera de nosotros es tan grande que consigue debilitarnos de tal manera que terminamos perdiendo la confianza en nosotros y en la otra persona. Hasta que finalmente, nos sentimos desnudos cuando el otoño ha terminado, hemos destruido todo lo innecesario y seguimos adelante sin saber sostenernos de nada. Las hojas se van con el tiempo y se destruyen con el tiempo, pero aún así los recuerdos se impregnan en nuestros troncos y persisten.

Ahora que hemos aceptado lo que está ocurriendo, llegamos al invierno...momento de absoluta tristeza, trazado en malas vibras, llantos por recuerdos nos inundan. Lapsus en que recordamos todo lo que ya no está con nosotros. Sí tuviera que ejemplificarlo con una patología podría ser lo más cercano a la depresión. La lluvia nos acompaña en nuestro malestar, reflejando la angustia que tenemos.





Todo lo que conocíamos a terminado, es momento de dejar de reprimir nuestras emociones y llorar si es necesario para sentirnos mejor. Sintiéndonos solos y desnudos, aprendemos a reflexionar sobre lo que estamos viviendo ¿Realmente merecemos estar viviendo eso? Entonces comprendemos algún día, puede tardar meses o incluso años que no es así. Al igual como las estaciones del año, nada es para siempre, no podemos llorar toda la vida, porque entonces olvidamos lo más importante que es desperdiciarla. Sí se quedan llorando y lamentando todo el tiempo lo mismo, aunque sus aliados quieran estabilizarlos, no podrán hacerlo si no se dan cuenta por sí mismos lo que deben hacer.

Luego de reflexionar todo ese tiempo, llega la primavera ¿Qué tiene de especial esta estación además de sus colores y vegetación? Es la etapa de renacimiento, momento en que todo lo malo ha sido olvidado y hemos renacido en nuestro interior. Es cuando la vida por fin comienza a florecer. Es la sensación de que estamos en proceso de tener un equilibrio otra vez.




En verano la etapa ha sido superada, momento en que ya no te importa nada. Cuando todo vuelve a ser como antes, el sol radiante te sonríe otra vez y te da la oportunidad de ser feliz. Con el tiempo, la soledad no aparece como un enemigo en nuestras vida, ya que una vez que comienzas a tolerarla, se convierte en una amiga. Además estando bien con si mismo, las cosas cambian y puede que ese lazo se vuelva insignificante.

Con esto, quiero señalar que no necesariamente tendemos a inclinarnos por este ciclo cada vez que estemos triste, sino que más bien depende de cada uno como vive el duelo. Podemos quedarnos en una estación determinada por mucho tiempo, todo dependerá de nosotros. Incluso podemos saltar a otra sin problemas. Sin embargo, aunque se considere sano permanecer en un equilibrio (homeostasis) en nuestras vidas, no se puede cumplir siempre. Ya que nadie en el mundo puede cumplir esta regla, porque siempre estamos viviendo el desequilibrio y resulta complejo permanecer en un estado perfecto todo el tiempo. Pero sí podemos tratar de controlarlo. O más bien, saber como actuar cuando todo está mal.

Deberíamos disfrutar cada momento de nuestra vida, como si fuera el último, porque no sabemos en que momento todo puede acabar. El tiempo no ayuda a curar las heridas ni permite que olvidemos, pero sí ayuda a reflexionar sobre nosotros mismos y ayuda a superar (Que no es lo mismo que olvidar) consiguiendo que esas heridas del pasado no duelan tanto.
Sí no recordáramos, no seriamos capaces de reflexionar sobre ello y plantearnos preguntas cómo ¿Porque estamos aquí? ¿Porque tome esas decisiones? Si queremos entenderlo, solo debemos recordar. Ya que sí analizamos cada situación que vivimos, comprendemos si la decisión que tomamos estuvo bien o mal.



Leyendo a Daniel Goleman se rechaza la teoría de que debemos recordar todo lo bueno en las relaciones, dado que para este autor debemos tener en cuenta lo bueno y lo malo, ya que viendo los dos puntos podemos llegar a un consenso de ¿Qué es lo que quiero? No obstante, destaca que principalmente debemos recordar los malos, por son los puntos claves del porqué hemos decidido de tal forma.

x