viernes, 3 de abril de 2015

Teoría del deseo en el sujeto-objeto



Teoría del deseo en el sujeto-objeto


El sujeto como tal siempre está deseando algo, incluso cuando adquiere aquello que anhela, nunca llega a estar conforme. Pondré por ejemplo una compradora de libros, por más decidida que esté de tener ese libro que ha visto en todas partes, una vez que lo adquiere, vuelve a desear cualquier otro y así. La vida es siempre así, desear tanto lo alcanzable como lo imposible.

En psicoanálisis, Freud basándose en algunas relaciones que descubrió sobre el comportamiento del neurótico, planteó que él posee mecanismos de adaptación. La gente suele hablar de los neuróticos como si fuera una patología similar a la histeria, sin saber que en verdad son dos cosas completamente distintas. Ya que la neurosis es una modalidad específica de la existencia del sujeto. Es decir, el neurótico es el sujeto precisamente. Por lo que significa que todos lo somos neuróticos, porque somos capaces de adaptarnos bastante bien a las condiciones que nos impone la sociedad. Todo gracias a los mecanismos de represión, sublimación, etc. Sin embargo, el neurótico no posee experiencias permanentes, no puede conformarse todo el tiempo con lo que se le impone, ya que incluso puede llegar a cuestionarlo.

Para realizar una parábola entre esto planteado por Freud en Psicoanálisis y mi teoría, se debe señalar que el neurótico siempre quiere tener el objeto, pero no lo tiene. Dado que el objeto está restringido, no aparece, ni está al alcance de él. Sino que brilla por su ausencia. Por esto mismo, pienso que el amor es como la relación entre sujeto y objeto. Sí una persona, por ejemplo, cree en los cuentos de hadas y se deja llevar por el anhelo de llegar a tener algún día una persona como el príncipe azul o la princesa encantadora. Con el paso de los años, se va a percatar que no la encontrará tan fácilmente, porque al ser creado ese deseo a partir de una fantasía irracional, será complejo o más bien jamás podrá encontrarla. Porque este objeto que desea es inalcanzable, restringido porque no existe. El sujeto en este sentido, va a adaptarse a los estereotipos que la sociedad le impone, pero en el fondo seguirá pensando en su anhelo que no ha podido satisfacer. Es por esto que buscará un sustituto que si pueda alcanzar y conformarse con ello. Entonces cuando encuentra a alguien que para él o ella es similar al objeto deseado, va a proyectar en este otro sujeto lo latente. Naciendo así el fantasma, que es la realidad que se cree el sujeto.

El neurótico en sí, se caracteriza porque todos los objetos son sustitutos, todos son intercambiables. Por ejemplo, si se le muestra al sujeto la mujer maravillosa de un producto, entonces se le vende por lo que no puede tener y lo sustituye. Al no poder tener a esa mujer, el sujete decide comprar el sustituto de ella. Tal como ocurre en la vida con el mercado y las industrias, por eso existen modelos con ciertos requisitos para aparecer en los productos.

Volviendo al tema inicial, si hemos proyectado todo lo que queríamos al principio a un nuevo objeto que se asemeja con el real, hemos logrado crear un fantasma. Este fantasma es idealizado y amado por lo que creemos que es, cuando realmente no lo es. Por eso es que es normal que en muchos países es común que las chicas se enamoren de los chicos más populares, más altos, más bonitos, más inteligente, etc. Porque puede que ese sea el tipo de persona que anhelan. Hemos visto en teleseries, libros o en programas de tv que las chicas suelen enamorarse de personas que se conecten con lo que desean de alguien. Pero el problema de esto, es que al idealizar tanto a una persona que apenas conocen, crean un fantasma cada vez más grande que consigue seducirlas cubierto con una máscara. Cuando en verdad, no son lo que realmente aparentan ser. A lo que quiero llegar, no es a todos los amores de verdad, sino que a los que son inalcanzables o imposibles.

Para crear una teoría, debemos estar conectados con ella. Por lo mismo, cuando estaba presenciando una clase en la Universidad recientemente, la teoría del sujeto-objeto tomada desde el psicoanálisis con Lacan y algunos aspectos sobre la clínica en Freud, me hicieron pensar en esto. Hace mucho tiempo he sentido curiosidad sobre el amor, principalmente por esos amores a la distancia ¿Cómo amamos a alguien que apenas conocemos y le dirigimos la palabra? ¿Qué es lo que tienen que nos llama tanto la atención? He leído mucho a Freud con el psicoanálisis, porque es lo que amo y estudio.

Por lo mismo, he pensado en diversas teorías relacionadas con ese tipo de amor y lo que plantean los teóricos. En un comienzo, leí la obra de Edipo Rey, la cual estaba relacionada con el complejo de castración. No le encontraba sentido en su momento, pero ahora lo entiendo. Nuestro primer amor es nuestra madre, pero cuando crecemos cambiamos de objeto hacia nuestro padre en el caso de las chicas. Respecto a eso, amamos a nuestro padre de tal forma que cuando nos damos cuenta que nuestro amor es imposible, sucede lo mismo que mencioné antes, cambiamos el objeto y lo sustituimos por otro. Por lo que está la teoría que tendemos a enamorarnos de una persona similar a nuestro padre. No obstante, quizás no es sólo eso lo que nos llama la atención de ese nuevo objeto, puede que no esté en lo correcto, pero si crecimos alado de una persona que admiramos como nuestro padre (el mismo que nos recuerda a los príncipes de las películas, el héroe de los libros) y anhelamos conocer algún a alguien como él. Tal vez cuando crecemos, ya estamos con la perspectiva inconsciente de que queremos a alguien como nuestro padre, luego llega la sociedad y nos impone ciertos estereotipos por diversos medios. Entonces cuando llega esa persona que cumple con los requisitos de todas nuestras demandas, proyectamos por un lado a nuestro padre y por el otro a nuestras creencias infantiles. De modo que nace el fantasma.

Lo malo de todo esto, es que al crear al fantasma, vivimos enamoradas de alguien que en verdad no existe, pero aún así nos mantenemos conforme con ello. Sin embargo ¿Hasta cuando el sujeto podrá conformarse con sustitutos? El sólo observar a una persona y no ser correspondida, como los típicos amores de Preparatoria en otros países, provocando la sensación de vacío que algo falta, sentirse incompleto. El sujeto está fragmentado en dos partes, por un lado está el fantasma como el cuento que se crea él, mientras que por el otro están las preguntas angustiosas sobre porqué se conforma con eso. Producto de esta última parte, es que nace el síntoma como ansiedad, desesperación de cómo frenar eso.

Lo mismo sucede inversamente, luego de que el neurótico está cansado de sentirse vacío porque no puede conformarse con lo que la sociedad le impone y despierta el síntoma, aparece el fantasma para “hacerlo feliz”. Por eso la felicidad no puede ser un estado permanente, porque va a ir vareando si la situación lo merita. Porque sí el fantasma es el confort que calma al sujeto, va a llegar un momento que ni siquiera eso podrá mantenerlo a salvo, porque si el síntoma aparece de manera ruidosa…llegará el caos a apoderarse de todo.

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