lunes, 1 de diciembre de 2014

Tú...mi mundo paralelo

Con el tiempo, uno aprende que existen distintos amores en nuestra vida, están aquellos que fueron nuestros amigos y encontraron un buen lugar a nuestro lado, hay otros que sólo fueron compañeros de clase o gente que apenas conocemos. Sean quienes sean, la gran mayoría preferirá hablar de aquellas historias que vale la pena mencionar, de grandes hazañas y luchas que tuvieron un buen final, en lugar de hablar de aquellas historias que no terminaron como querían...donde amaron más que a nada, pero que sólo consiguieron que les rompieran el corazón.
Por ello, podría decirse que yo seré una valiente de esa pequeña minoría que no quiere ser contada.

Todo comenzó cuando cursaba mi penúltimo año de básica, era el primer día de clases y como todo primer día, me sentía completamente nerviosa sin deseos de entrar. No por el hecho de conocer a nuevas personas, sino porque odiaba las presentaciones, cada año los profesores obligaban a los alumnos a pararse adelante y decir sus nombres, aún si no fueran nuevos.
Caminé por los pasillos del colegio asustada, mi corazón latía tan fuerte que parecía querer huir de mí y salvarse de esa presión. Tomé aire e intenté tranquilizarme, pensando en otro tipo de cosas, entonces un leve recuerdo de alguien que se había marchado recorrió mi mente, fue cuando mi cabeza dejó de pensar en el primer día y se concentró en ese momento que no quería volver a vivir. Me detuve frente a la puerta y me juré a mi misma que no volvería a enamorarme, al menos así lo llamaba a mis cortos doce años “Amor”, pero en realidad no sabía lo que era hasta ese momento.
Giré la manilla e ingresé al salón con determinación con el propósito de ignorar a todos mis  compañeros y dirigirme a mi asiento. Pero entonces, me detuve perpleja ante la presencia de un chico nuevo que se encontraba envuelto entre una multitud,  no era extraño ver a nuevos estudiantes cada año, no obstante había algo en él que había hecho que mi corazón palpitara como nunca antes. Por un momento, el tiempo se detuvo entre nosotros, haciendo inaudible todos los bullicios del salón, logrando que me olvidara de mi propia existencia, no sabía quien era ni donde me encontraba, sólo podía escuchar mi corazón que iba en crescendo de manera acuciante.
Escuché a lo lejos que alguien me llamaba, al voltear localicé a una compañera que me sonreía, gracias a ella pude liberarme de ese estado en el que me encontraba para salir de allí. 

Con el paso de los días, esa mísera atracción por aquel desconocido iba creciendo, y no entendía el motivo ¿Qué era lo que tenía que lo diferenciaba del resto? Además cómo podría saberlo, si apenas lo conocía. Entonces un día me habló y descubrí que mi juramento había sido en vano, aquellas palabras que había mencionado antes de entrar a clases ya no tenían sentido alguno para mí. Me habló por un motivo sin importancia, completamente irracional de mencionar ahora. Aun así, ese pequeño intercambio de palabras y miradas, me ayudó a darme cuenta que en verdad me gustaba.  
En ese entonces, ingenuamente creí que aquella conversación no sería la primera ni la última que tendríamos, pero me equivoqué, porque jamás volvimos a hacerlo.
Era la primera vez que vivía un amor de ese tipo, querer a alguien que tan sólo observaba a la distancia y ni siquiera me hablaba, era como un amor de novela. Intenté acabar con esa barrera siempre, años tras año, pero nunca dio resultado alguno.
El primer año, me sentía como esas chicas de secundaria que nadie tomaba en cuenta, como si fuéramos dos seres de dos planetas completamente paralelos uno del otro. Además de sentir que me despreciaba, provocaba que mi inseguridad fuera en aumento. Lamentablemente era tan obvia en cuanto a mis sentimientos que muchos se percataban de ellos, incluso él.
Pero, el último año de enseñanza básica, pasaron cosas que no pensé que sucederían, dejó de ignorar mi presencia y comenzó a tomarme en cuenta con miradas que podrían ser insignificantes para muchos, pero para mí lo eran todo, era como si dejara de pertenecer a un mundo paralelo al suyo y por primera vez estuviéramos en el mismo.

Tenía ciertos defectos que me impedían desenvolverme bien con los demás, entre ellos estaba mi timidez que aunque intentaba controlarla, con él presente no era posible. No sé cómo, pero él tenía un misterioso poder de hacer temblar mi mundo y conseguía desaparecer a todos los integrantes de él.

Lo admiraba porque era todo lo contrario a mí, nunca se enfadaba ni mucho menos lloraba, aceptaba críticas y si lo molestaban, se reía de sus defectos. Su sonrisa parecía estar siempre en su rostro, pudiendo ocultar todo tras de ella. En cambio yo, me deprimía fácilmente por mis defectos y era demasiado trasparente en cuanto a lo que me sucedía.

Muchas chicas me decían que me rindiera, pero no podía, por más que intentaba olvidarle, no lo lograba, aun considerando que no éramos nada más que simple compañeros, me resultaba imposible.
Intentaba estar un día completo sin mirarlo, ignorando completamente sus miradas, pero tarde o temprano me encontraba con sus ojos de nuevo, siendo sometida a sentir lo mismo otra vez. Era como si a través de dichas miradas habláramos por un momento, en un idioma desconocido que nadie podía entender. Jamás pude comprenderlo, la forma en cómo nos mirábamos me confundía totalmente, parecía querer decir algo más, pero al mismo demostraba todo lo contrario. Por lo mismo, siempre que lo veía sentía cierta curiosidad ante lo que pensaba de mí, tenía tantos deseos de aprender a leer las mentes y entonces comprender que era lo que sentía en verdad, pero no podía. A diferencia de mi, él era un libro cerrado o a veces un libro muy difícil de interpretar.

Como era nuestro último año de Enseñanza Básica y muchos se cambiarían de colegio, comenzamos a juntar dinero para nuestra gala. Realizamos diversas completadas, para poder garantizarnos que tendríamos una buena despedida de todas. Algunos apoderados ofrecían sus hogares para hacerlo, entre ellos mi madre, quien sin mi consentimiento ofreció la casa para hacer una de las tantas reuniones. Por ello, tuve que acostumbrarme a la idea de que todos mis compañeros iban a asistir, claro todos, menos él por supuesto, dado que nunca participaba en esas cosas, por más extraño que pareciera.
La tarde avanzó fugazmente, haciendo que el manto de oscuridad se extendiera sobre el cielo, anunciando que llegaba la noche. Hacía frío, pero como estaba tan acalorada y cansada por hacer tantas cosas, necesitaba tomar aire fresco. Por lo mismo, salí con mis amigas hacía el exterior. Nos pusimos a charlar sobre el buen ambiente que había, cuando de repente me dijeron que mirara atrás, al hacerlo mi corazón comenzó a latir desesperadamente, era él...se estaba acercando en medio de la oscuridad y sonreí inconscientemente. Nos miramos y fue suficiente para mí, aún si el silencio seguía siendo el mismo de siempre, me sentía realmente feliz.
Finalmente llegó el día tan esperado...nuestra gala. Aquella noche fue inolvidable para muchos, no sólo por los trajes hermosos que usábamos, sino porque todo fue tan perfecto que sentí un gran vacío cuando todo terminó. Como nunca en muchos años, me atreví a bailar, dejando el miedo al ridículo de lado. Baile con mis amigas en un círculo, música que jamás pensé que bailaría, porque no era de mi gusto, hasta ahora la detesto, pero en un momento así dejé de lado todo y me atreví a hacerlo. Lo vi a lo lejos haciendo lo mismo que yo, pero con otras personas, era tan bueno, incluso en eso lo era. Por un momento sentí tristeza, porque ni siquiera en un momento como ese, en nuestro último año de básica podía tenerlo cerca como los demás, ni siquiera hablarle, sólo podía mirarlo en silencio como siempre lo hacía. Lo vi riendo con alguno de sus amigos y sonreí, envidiando a cada uno de ellos por poder hacer lo que yo no podía, pero más que envidia por ellos, me sentía feliz porque él lo estaba.
Intenté desviar mi mirada de aquella escena, para concentrarme en mis amigos que sonreían, muy pronto nos separaríamos, cada uno se marcharía a su destino y quizás perderíamos el contacto. Por ello, no tenía tiempo para preocuparme por mis frustraciones de no poder hablarle, debía aprovechar ese momento más que nunca, junto a ellos.

Tras haber presenciado aquella escena, inesperadamente alguien lo llamó para que bailara conmigo, estaba tan nerviosa, mi corazón latía a mil por hora, no por el hecho de que lo hubieran llamado, sino porque les había accedido a hacerlo. No sabía que hacer, temía hacer el ridículo y arruinarlo todo. Él era tan bueno en ese tipo de cosas, en cambio yo, recién estaba aprendiendo y no lo hacía nada bien. Nos pusimos frente a frente, no era capaz de mirarlo a los ojos, estaba realmente nerviosa, tanto que no podía disimularlo. Tomé aire e intente hablarle, pero debido a que algunos compañeros nos empujaron, terminó marchándose de dicho lugar. Pero no me dolió que lo hiciera, más bien se lo agradecí en silencio, porque sentía que me iba a desmayar.

Quince minutos después, todo estaba más tranquilo, apareció nuevamente frente a mí. Suspiré, esta vez no huiría, no otra vez, si él estaba haciendo su mayor esfuerzo por volver, aun después de lo que había sucedido, no debía hacer las cosas más difíciles para ambos. Miré a mis amigas y me dieron su apoyo a la distancia, no podía fallarles. Lo miré e intenté hacer lo que me habían enseñado, pero había tanto silencio en aquel momento, que me sentí incomoda, completamente insegura de si lo estaba haciendo bien. Tomé aire y lo miré, no quería obligarlo a hacer algo que no quería. Inesperadamente le hablé, sin saber cómo, logré preguntarle aquello que me inquietaba.

-Y-Yo no sé bailar muy bien, más bien acabo de aprender a hacerlo...-Susurré, aferrando mis manos a mi vestido para que no se percatara de que estaba temblando-Por lo mismo, quiero saber si ¿Te estorbo?-

-Tú no me estorbas-

Al decir dichas palabras, incrédula pensé que me estaba mintiendo, pero después me di cuenta que hablaba en serio. Bailamos alrededor de diez temas, lo cual me sorprendió, porque pensé que sólo sería uno y se marcharía, más considerando que bailábamos como si hubiera sido un tema lento a diferencia de lo que era realmente. Fue la media hora más feliz de mi vida y a la vez, la más corta, por mucho que desee que el tiempo se detuviera en esos minutos, no pude hacer nada. Sólo logré hacer desaparecer a las personas como siempre, y olvide donde nos encontrábamos. Llegué a creer incluso que me encontraba en otros de mis sueños y temía despertar.

Al separamos, me quede conversando con un profesor acerca de la fiesta, él me hablaba de diversas cosas que le habían llamado la atención, pero aun si lo estaba escuchando, otra parte de mi seguía en la luna, repitiendo una y otra vez la escena que había vivido hace apenas unos segundos. Iba a volver con mis amigas, cuando de repente, sentí que alguien me observaba, al mirar hacia atrás lo vi y sólo me atreví a sostener su mirada por unos minutos. Dicho acto inquietó aun más mi corazón.
No recuerdo que horas eran exactamente cuando todo acabó, pero recuerdo que no quería marcharme. Me despedí de todos, incluso de él, era la primera vez que lo hacía y me sentía extraña. Aquella noche, me dormí de inmediato como nunca y soñé con todo que había ocurrido.
La graduación fue emotiva, pero no hubieron llantos ni lamentos, solo sonrisas. Recuerdo perfectamente cuando nos reunimos por última vez todos en una sala de niños. Más que tristeza, sentía nostalgia al recordar como había sucedido todo. Aquel curso que en un momento había sido como cualquier otro, en un momento cambió totalmente para mí y se volvió en el mejor que había tenido en mi vida.

Al final del día, me despedí de todos y me marché, para celebrar con mi familia. Entonces me enteré por alguien que él no se marcharía, estaríamos en el mismo colegio una vez más y eso me hacía muy feliz.

Al año siguiente, entré a primer año de enseñanza media. Recuerdo que el primer día estaba nerviosa, no por el mismo motivo que antes, sino porque temía que mis amigos no siguieran allí y me hubieran mentido. Me detuve frente a la puerta del establecimiento y comencé a buscarlos en medio de la multitud, no tenía deseos de entrar sola, ni mucho menos en un primer día de Enseñanza media. Por lo mismo, seguí buscando con la mirada, viendo si al menos encontraba a alguien conocido entre toda esa masa de gente para poder entrar, pero entonces, sin saber cómo, vi esa persona…sentí que nuevamente el mundo estorbaba y el tiempo se detenía.
Sin embargo, dicho momento duró sólo unos mili segundos porque él avanzó con unos compañeros y logré percibir a mis amigos acercándose.

Aquel año, sentí como si todos mis avances de años anteriores se habían vuelto insignificantes, como si nunca hubiera sucedido nada relevante entre nosotros como haber bailado juntos o haberme atrevido a hablarle un poco más. Era como si nuevamente me encontraba en el punto de partida y debía volver a aceptar que no éramos más que simples compañeros de curso…cuando me miraba, sentía que por lo menos no se había perdido eso, nuestras miradas seguían allí aun, por lo menos algo tan mísero como eso me hacía sentir que por lo menos existía y no era una completa extraña.
Como había hecho una promesa años anteriores de que algún día me atrevería a decirle todo lo que sentía realmente, sabiendo que lo sabía de otros, debía hacerlo. 

Por ello, un día me decidí a hacerlo, pero como no tenía el valor de hacerlo sola, mis amigos como siempre intentaron ayudarme y todo se hizo demasiado difícil para mí. Recuerdo que incluso él me animaba a hacerlo, no el hecho de que le dijera que lo amara, sino que le dijera lo que le tenía que decir. Pero mi corazón latía tan desesperadamente que me sentía incapaz de hacerlo, por más que respiraba profundo e intentaba controlarme, no podía. Entonces pensé en todos, no podía defraudarlos después de que me habían ayudado tanto, además debía cumplir mi promesa, aun si aquello era más complejo que lo vivido en la gala, debía hacerlo. Lo miré un momento e intenté pronunciar aquello que siempre había deseado decir, pero era inútil, me sentía como si me encontrara frente a una interrogación, mi cuerpo temblaba y las palabras no salían. “T-Tú….”Intenté decir, pero parecía que tartamudeaba, “Me gustas…” susurré, mientras desviaba su mirada, “mucho” Agregué. Quería decirle que lo amaba, porque en ese entonces ya no sentía que era una mísera atracción, pero pensaba que si lo hacía sería demasiado para que lo entendiera.

No me rechazó, sólo me dijo que ya estaba enterado de eso. Después de ese día, todos lo que no sabían acerca de lo que sentía, se enteraron por habernos visto y los rumores fueron creciendo. Hubo un momento que hasta los profesores hablaban conmigo para preguntarme si era cierto u otros más bien lo afirmaban, estaba demasiado avergonzada.

Como quería una respuesta, pero él me había dejado igual de confusa que antes, dado que el año iba a terminar, decidí escribirle una carta, porque quizás a través de dicho medio podría expresarle todo aquello que callaba y por una vez podría ser yo misma. Si lo escribía a mano, temía que no comprendiera mi letra, por ello decidí hacerlo a computadora. Me senté frente a la pantalla nerviosa, mi corazón palpitaba y sentía extraños dolores de estomago, respiré profundo y me preparé. Al principio no era capaz de escribir ni una línea bien, porque lo borraba instantáneamente debido a mi inseguridad, pero después de una larga tarde de cuestionamientos logré terminarla. Una amiga la entrego por mí al día siguiente, ya que yo era incapaz de hacerlo. 

En Segundo año de Enseñanza Media, las cosas seguían del mismo modo, sólo que ahora parecía burlarse de lo que sentía y muchos se aprovechaban de eso, haciendo apuestas o pidiéndole a él que me fuera a pedir cosas, porque me ponía tan nerviosa que no podía decirle que no. Pero como seguía con cierta confusión, decidí preguntarle personalmente al respecto. 
En aquel momento, en ese corto lapsus que hablamos, sentí como si hubiéramos dejado de ser nada y por primera vez hablábamos como amigos. Me dijo todo lo que había sentido al leerla, como si por un momento entendiera todo lo que le transmitía, pero por más que hablaba al respecto, parecía que no quería decir la verdad. Por eso tuve que preguntarle sin rodeos “Entonces no es correspondido ¿Verdad?” susurré nerviosa, y él me miraba, siendo incapaz de formular lo que pensaba, parecía que no quería decirlo, suspiré, sabía la respuesta, pero quería oírlo de él y así cerrar el capítulo de una vez por todas. Entonces finalmente lo hizo diciendo “No eres mi tipo”, fue cuando sin pensarlo pronuncié las mismas palabras que él había mencionado al declararme “Ya lo sabía”. Al igual como una película de drama, el viento jugó con mi cabello y sentí como mi corazón se estremecía poco a poco frente a él. Lo sabía hace tiempo, pero no podía fingir sorpresa en aquellos momentos. Justo en ese instante, alguien nos interrumpió y me sentí aliviada, era la oportunidad perfecta para salir de allí, “Eso era todo lo que debía decir, me voy” y salí de dicho lugar con una compañera sin ser capaz de mirarlo. 
Todo el camino fingí que las cosas estaban bien, que no me sentía dañada, al contrario decía que me sentía aliviada, pero en el fondo no era así, sentía claramente como mis labios temblaban y mis ojos también lo hacían, intentando controlar aquello que quería salir . Apenas nos separamos, sentí que ya no podía más, quería llorar...Intenté controlarme, pero entonces como si estuviera lloviendo sentí que algo resbalaba por mis mejillas raudamente, cuando lo sentí en mis labios, sabía a salado, entonces supe de inmediato que no era lluvia, estaba llorando. Me sentía una tonta, era obvio que algo así pasaría, si quería una respuesta y estaba consiente que todo eso ocurría, no debía sentirme así. Al llegar a mi hogar, las horas se hicieron eternas, toda mi familia intentaba subirme el ánimo, pero no podían, por más que quisieran lograrlo, no podían hacer nada realmente. Aquella noche no pude dormir bien, sentía que me dolía de verdad el corazón, como si dichas palabras hubieran logrado romperlo en mil pedazos. Tenía tanto insomnio que me dormí cerca de la 1:00 AM (Lo cuál era tarde para mí en ese tiempo).

Tenía dos opciones, amarlo en secreto como siempre solía hacerlo o rendirme de una vez por todas. Pero fue inútil decidir por alguna de esas opciones, porque ese sentimiento se fue fortaleciendo tanto cada año que fue siendo imposible que se extinguiera, aun si no nos viéramos tan seguido.

En nuestro último año de Enseñanza media, dejé de preocuparme por lo que sentía y abrí mi corazón hacía otra persona que sentía que si me quería como yo lo hacía. Entonces pensé olvidarme de él de una vez por todas, creyendo que de esa forma podría ser feliz con alguien que si me correspondiera. Y lo intenté, fui feliz, no voy a negarlo jamás. Pero a pesar de todo, esa persona seguía en mis pensamientos, incluso en mis sueños, cada noche me atormentaba. 

Inesperadamente un día comenzó a saludarme, estaba tan acostumbrada a que me ignorara que me sorprendió demasiado, atiné a hacer lo mismo, sin comprender nada. Con el paso de los días se fue haciendo rutina por parte de ambos.
Por cosas del destino, nos tocó graduarnos el mismo día, aun considerando que nuestros cursos no estaban relacionados.

Nos encontramos en la entrada del auditorio, nos abrazamos por un leve minuto para decirnos “Felicidades”, fue corto y no fui capaz de decirle mucho “Que te vaya bien en todo” Alcancé a decir y me deseo lo mismo. Al sentir que todos nos invadían, lo miré por última vez como sonreía a la distancia y entonces todos los recuerdos volvieron a mí. No me arrepentía de nada, pero si tenía que hacerlo por algo, era no haberle hablado en un principio.

Aún cuando lo veo, sigue teniendo el mismo don que tenía en ese entonces, de hacer desaparecer todo a mí alrededor, logrando conseguir que mi corazón se inquiete una vez más y salte frenéticamente en mi pecho, como si anhelara huir sin mí. Pareciera que al mirarnos, viajáramos en el tiempo y volviéramos a encontrarnos en el colegio. 

...........................................................................

Escribí esta historia hace un tiempo, espero que sea de su agrado. Es la primera vez que creo un blog, ya que sólo me dedico a escribir en fanfiction (.net). Pero he leído en algunas páginas que para poder hacerse conocer como escritora, hay que crear instancias como estas. 

Saludos! 


2 comentarios:

  1. Me encanta esta historia, ya he leido varias veces en tu cuenta de facebook.
    Con esta es la décima vez que la leo y lo seguiré haciendo, ya que con ella recuerdo a una persona muy importante para mi, lo conoci antes de mis 15 años y mr enamoré de el perdidamente.
    Es hoy en dia que lo veo , escucho su voz o su nombre y me pongo nerviosa, bloque todo a mi alrededor, menos a el o de lo qur hablan de el.
    Al igual que en tu historia no fui correspondida y todabia estos sentimientos por el siguen creciendo.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola! Entiendo perfectamente a lo que te refieres :( me llegaron cada una de tus palabras, porque es lo mismo que intento transmitir a través de este cuento, un amor no correspondido que tuve hace años. Gracias por comentar y apoyarme, lamento no haberte respondido antes. Me alegra que te guste y te conectes con ella. Saludos!

      Borrar

Comenta que te pareció! :)